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ESPESANTES

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Espesantes en cosmética

Los espesantes cumplen en cosmética varias funciones importantes que influyen en la estabilidad y en la calidad del producto final. No existe un espesante universal: la elección depende del tipo de producto y de las propiedades que se desea que el espesante le aporte. Merece la pena conocer de cerca los espesantes más conocidos y más utilizados en cosmética.

Qué hacen los espesantes en el producto

La función principal de los espesantes en cosmética es aumentar la viscosidad, es decir, espesar el producto. Resulta especialmente útil al elaborar cremas ligeras, geles o emulsiones. Los espesantes les aportan la viscosidad necesaria sin recurrir a mantecas vegetales sólidas, que engrasarían el producto innecesariamente. Además, permiten preparar sérums agradablemente ligeros elaborados solo a base de agua. Son precisamente los espesantes los que evitan que estos productos queden demasiado líquidos y los que hacen que se apliquen bien.

Otra función de los espesantes en cosmética es la estabilización de las emulsiones. En las fórmulas aparecen junto con los emulgentes y favorecen la estabilidad del producto final. Como ya se ha mencionado, los espesantes permiten reducir la cantidad de grasas sólidas (mantecas vegetales) que de otro modo harían falta para espesar el producto. Por eso los espesantes se aprovechan sobre todo en la cosmética para piel grasa y con tendencia acneica.

Además, los espesantes permiten modificar la textura del producto final. Algunos destacan por formar emulsiones muy finas, sin grumos y agradables al tacto. También hacen posible influir en la extensibilidad del producto o en el reparto de las partículas exfoliantes dentro de la fórmula.

Cómo funcionan los espesantes

Los espesantes deben todas estas propiedades a que, al entrar en contacto con el agua o con otros ingredientes acuosos, empiezan a aumentar su volumen y a formar estructuras poliméricas entrelazadas a nivel molecular. Los espesantes naturales son, ante todo, distintos tipos de polisacáridos cuyas unidades estructurales, unidas de diferentes maneras, les permiten hincharse.

Este fenómeno es característico de los espesantes naturales, entre los que predominan las gomas vegetales. Existen también espesantes sintéticos, empleados sobre todo en la producción cosmética a gran escala, que pueden actuar según un principio distinto al de los naturales.

Clasificación de los espesantes según su origen

Hoy es una práctica habitual usar espesantes en alimentación, y no solo en cosmética. La gelatina común se cuenta entre los espesantes alimentarios y se emplea con normalidad en pastelería y en la industria cárnica. Los espesantes a base de pectinas o de agar se utilizan a gran escala en la elaboración de mermeladas. La celulosa es uno de los componentes de la fibra y sirve asimismo para espesar distintos alimentos. Según su origen, los espesantes se pueden dividir en varias categorías:

Espesantes obtenidos por fermentación. En este caso los espesantes se han producido mediante microorganismos caracterizados por la producción (o la sobreproducción) de un determinado tipo de espesante. Entre los espesantes obtenidos por fermentación se cuentan la goma xantana, el esclerocio y los gelanos.

Espesantes obtenidos por extracción. Mediante extracción los espesantes se obtienen de materiales vegetales naturales o de algas. Por eso a este grupo pertenecen sobre todo los agares de algas marinas, además de las pectinas o la celulosa de origen vegetal. También se incluyen aquí los carragenanos y los alginatos.

Espesantes obtenidos directamente de partes de plantas. Son espesantes que se obtienen bien de semillas, como la goma guar o la goma garrofín (goma de algarrobo), bien de tubérculos, como el polvo de konjac.

Espesantes en mezclas

Al crear fórmulas cosméticas propias no hay que usar los espesantes únicamente por separado. Para cada producto se pueden preparar mezclas de espesantes con la viscosidad y la textura deseadas. Algunos espesantes, como la goma xantana, aportan una viscosidad alta, aunque esas emulsiones no suelen tener la textura más fina. Por eso, si el objetivo son cremas finas y agradables a la vista y al tacto, conviene recurrir a espesantes que ofrezcan esa ventaja, como el polvo de konjac.

Por otro lado, los espesantes de textura agradable no siempre aportan la viscosidad esperada, de modo que se pueden combinar dos o incluso tres tipos de espesantes para lograr en el cosmético el efecto buscado.

Los espesantes cosméticos más utilizados

A la hora de decidir qué espesante emplear en un producto propio, la oferta es amplia. Estos son algunos de los espesantes más utilizados, como fuente de inspiración.

Polvo de konjac. El konjac pertenece a los espesantes vegetales obtenidos de los tubérculos de Amorphophallus Konjac, que crece en Asia. Además de en cosmética, se usa también en alimentación. Contiene glucomananos, capaces de aumentar su volumen hasta 10 veces en agua. Su ventaja es que forma geles transparentes sin sensación pegajosa. El konjac es especialmente estable a pH ácido, por lo que se cuenta entre los espesantes que resultan útiles en productos con ácidos AHA.

Goma xantana. La goma xantana permite formar un gel o espesar un producto de manera sencilla, y por eso se cuenta entre los espesantes más utilizados y más versátiles. Se obtiene mediante biotecnología con ayuda de la bacteria Xanthomonas Campestris. Su precio favorable la hace adecuada para los primeros experimentos, pero forma parte igualmente del equipo básico de quienes tienen ya experiencia en la elaboración de cosmética casera.

En las fórmulas se puede usar sola o junto con otro espesante. Lo más sencillo es dispersarla en glicerina o en otro glicol, o bien incorporarla directamente al agua con una agitación intensa. Dispersarla en glicerina permite evitar los grumos que aparecen cuando la goma xantana no se hidrata de manera uniforme. Además, la goma xantana es uno de los espesantes más estables y resulta eficaz ya en dosis bajas (en champús o geles de ducha suele bastar un 1 %). Su efecto espesante se puede aumentar añadiendo un 0,5 % de cloruro de sodio.

Ácido hialurónico. El ácido hialurónico no se cuenta entre los espesantes típicos, porque en cosmética se emplea en primer lugar por sus efectos hidratantes, motivo por el que se aplica a menudo en el rostro en forma de crema o de sérum. Aun así, es capaz de fijar el agua de manera muy eficaz y por eso ayuda a espesar los sérums acuosos (es decir, sin aceites) incluso sin recurrir a otro espesante.

El efecto espesante del ácido hialurónico depende sobre todo de su peso molecular, que en su caso suele indicarse en daltons. Cuantos más daltons tenga el ácido, mejor espesará. Los tipos de ácido hialurónico que espesan bien pueden aparecer también con la denominación de alto peso molecular. Su inconveniente es el precio más elevado; por otro lado, si se usa ácido hialurónico en un sérum, normalmente ya no hace falta añadir otros espesantes.

Goma guar. Al igual que el polvo de konjac, la goma guar pertenece a los espesantes obtenidos de plantas; en concreto procede de las semillas de Cyamopsis Tetragonoloba. Su uso es versátil: además de espesar, ayuda a estabilizar y en parte a formar emulsiones. La goma guar se utiliza también en alimentación porque espesa muy bien hasta una consistencia pastosa. Por eso se encuentra a menudo en pastas de dientes. Su inconveniente es que forma disoluciones menos transparentes y puede dejar sensación pegajosa en la piel.

Para el uso de la goma guar en cosmética rigen algunas reglas que la diferencian de otros espesantes. Sus disoluciones son aproximadamente neutras y su hidratación óptima se sitúa en torno a pH 8; el pH final del producto cosmético se ajusta después, por ejemplo, con una disolución de ácido cítrico.

Goma arábiga. Esta goma vegetal exótica se obtiene de la resina endurecida de las acacias africanas, de ahí que su nombre INCI sea Acacia Senegal Gum. Está compuesta por polisacáridos y glicoproteínas y pertenece a los espesantes que no solo aumentan la viscosidad de los productos, sino que son además ingredientes activos. En concreto, la goma arábiga actúa como humectante y en parte como emulgente y estabilizante.

Carragenano. Los carragenanos son espesantes muy apreciados en la cosmética vegana, y también en alimentación, ya que son una alternativa no animal a la gelatina. El carragenano se obtiene del alga roja Chondrus crispus y, además de espesar, en cosmética desempeña el papel de agente gelificante, emulgente y estabilizante. Ayuda a hidratar la piel y sobre todo el cabello, por lo que es apreciado en champús y acondicionadores. En estos productos se usa ampliamente también porque es compatible con otros tensioactivos y capaz de formar un gel espumoso. Al mismo tiempo es estable en un amplio intervalo de pH. Por otra parte, el carragenano es apreciado por su contenido en minerales como el magnesio, el calcio, el cinc y el manganeso. Es soluble en agua caliente.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta goma xantana hace falta para espesar un champú o un gel?

En champús y geles de ducha suele bastar un 1 % de goma xantana; su efecto espesante se puede aumentar aún más añadiendo un 0,5 % de cloruro de sodio. Para evitar los grumos que provoca una hidratación irregular, disperse primero la goma en glicerina y añada a esa mezcla el resto de las materias primas de la fórmula.

¿Qué espesante es adecuado para productos de pH ácido?

El polvo de konjac es especialmente estable a pH ácido, por lo que encaja en productos con ácidos AHA. Las disoluciones de goma guar son aproximadamente neutras y su hidratación óptima se sitúa en torno a pH 8; el pH final del producto se ajusta después, por ejemplo, con una disolución de ácido cítrico. Conviene comprobar la idoneidad según el pH en cada espesante concreto.

¿Con qué se sustituye la gelatina en la cosmética vegana?

Con carragenano: se obtiene del alga roja Chondrus crispus y es una alternativa no animal a la gelatina. Además de espesar, actúa como agente gelificante, emulgente y estabilizante, es estable en un amplio intervalo de pH y tolera bien los tensioactivos, por lo que se emplea a menudo en champús y acondicionadores. Se disuelve en agua caliente.

¿El ácido hialurónico también espesa un sérum acuoso?

Sí. El ácido hialurónico de alto peso molecular fija el agua de forma tan eficaz que espesa un sérum acuoso incluso sin otro espesante. Cuanto mayor es el peso molecular (más daltons), mejor espesa. Su inconveniente es el precio más elevado, aunque en un sérum con ácido hialurónico normalmente ya no hace falta otro espesante.